Poco a poco voy descubriendo las peculiaridades y acontecimientos que Barcelona, mi nueva ciudad, me va ofreciendo. Si hay algo que diariamente me llama la atención es el metro. Y no me refiero a la extensa red ferroviaria (ya la quisieran para sí otras provincias), sino al papel que juega en la rutina diaria de millones de personas.
Muchas mañanas tomo el metro para ir al trabajo, sobre todo si llueve (en caso contrario prefiero el bicing). A eso de las 9 bajo al “sótano” de la ciudad, subo a la línea 5 y me dejo llevar en dirección a Sants. Pero es ese mismo “dejarse llevar” el que te permite observar qué pasa a tu alrededor. A esa hora, y a pesar de estar abarrotado (me viene a la mente la expresión “como sardinas enlatadas”), el metro es un mar en calma. Es un silencio total alterado únicamente por dos madres que regresan de dejar a los niños en la escuela o por algún reproductor de música pasado de decibelios, seguramente mermando la salud de dos jóvenes tímpanos. Es realmente llamativo. Este ambiente contrasta con el que te encuentras en ese mismo metro a las 7 de la tarde: un murmullo constante donde el resumen de la jornada laboral es el tema preferido.
Ya ves, el metro puede hasta valerte como clase intensiva de vida barcelonesa. Y es que aprender a escuchar es un ejercicio sano.

Nacht Träume dicho:
on 4 Agosto, 2008 at 10:50 am
IM-PRESIONANTE…
Me encanta el diseño… El nombre…
Y la entrada, of course…
TODO!
Pero el diseño… :-O!!!!
Sí, definitivamente me gusta.
Muy bien hermanito
::Ciao!::